¿Protegen del cáncer los IBPs? - Estudios y Conclusiones

Las conclusiones de un estudio danés publicado en 2014 afirmaban: “No se observaron efectos protectores frente al cáncer por parte de los IBPs.

De hecho, el uso a largo plazo y con buena adherencia de IBPs se asoció con un riesgo significativamente mayor de adenocarcinoma o displasia de alto grado”, [a-xvii] lo que contradice a un estudio de 2013 que señalaba: “El uso de IBPs se asocia con un menor riesgo de adenocarcinoma de esófago y/o displasia de alto grado en pacientes con esófago de Barrett. Ninguno de los estudios mostró un mayor riesgo de adenocarcinoma de esófago”, [a-xviii] y a un artículo publicado en 2014 que afirmaba que los IBPs tenían un efecto protector. [a-xix]

No obstante, existen investigaciones que muestran que lo más probable es que los IBPs tengan un efecto quimioprotector y ayuden a reducir los casos de cáncer de esófago, tal y como señala un meta-análisis publicado en 2014 [a-xx] que observó que “el uso de IBPs se asoció a una reducción de un 71% en el riesgo de adenocarcinoma de esófago y/o displasia de alto gradoen pacientes con esófago de Barrett”. 

Otras investigaciones también apoyan la hipótesis del efecto quimioprotector. Un artículo de noviembre de 2016 mostró que “el esomeprazol, especialmente a altas concentraciones (50, 100 y 200 μM) aumenta la apoptosis de las células del adenocarcinoma de esófago. (…) En conclusión, este estudio demuestra que los
IBPs ejercen un efecto antineoplásico en el adenocarcinoma de esófago in vitro”. [p-ix]

Un estudio llevado a cabo con hombres veteranos de guerra estadounidenses y publicado en junio de 2018 señalaba: “Tras el estudio de los resultados teniendo en cuenta múltiples factores, se observa que el uso de IBPs y de antagonistas de H2 hacen que el riesgo de que el esófago de Barrett progrese hasta el adenocarcinoma de esófago se reduzca en un 41% y un 30%, respectivamente”. [p-x]

También en junio de 2018, la asociación Cancer Research UK publicó los resultados del estudio AspECT (Estudio sobre la protección ante el cáncer de la aspirina y el esomeprazol). Tras monitorizar a 2.500 pacientes con esófago de Barrett durante una media de 9 años, observaron que “los pacientes que recibieron
esta combinación de medicamentos durante al menos 7 años tenían un riesgo un 20% menor de desarrollar cáncer de esófago que si no hubieran recibido ningún tratamiento”. [p-xi]

El artículo titulado “El pantoprazol, un inhibidor de la bomba de protones, afecta al desarrollo de los sistemas de degradación proteica y hace que las células cancerosas sean más sensibles a la muerte ante varios tipos de estrés” y publicado en mayo de 2018 también analizaba el posible mecanismo que explica la quimioprotección. [p-xii]